
No sé si te ha pasado, pero a veces pensamos que en el cielo encontraremos todo aquello que nos gusta: las mejores comidas, o tal vez la música que más disfrutamos, sonando todo el tiempo. Cuando pensaba así, incluso imaginaba que la alabanza a Dios sería en ritmos de mi preferencia. Pero, ¡qué error tan grande pensar que el cielo será como lo mejor que hemos experimentado aquí! Las sagradas escrituras nos dicen que esperemos cosas que el ojo nunca vio, ni el oído oyó; es decir, no se parecerá ni remotamente a lo mejor que hayamos experimentado en la tierra.
En la tradición cristiana, por ejemplo, se hace referencia a pasajes bíblicos como 1 Corintios 2:9, que dice: «Cosas que el ojo no vio, ni el oído oyó, ni han subido en el corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman.»
Meditando en esto, lo que yo creo es lo siguiente: el cielo será cielo solo por la pura presencia del Dios Viviente. Ya no importarán los detalles a los que ahora les damos importancia; simplemente será disfrutar en la presencia continua de Dios y experimentar conocerlo tal cual es, no como quien ve a través de un velo, sino cara a cara.
Entonces, toda suposición que nos dice que en el cielo tendremos lo mejor comparado con algo terrenal, sabremos que es simplemente imposible, puesto que el cielo no tendrá comparación. Y no la tendrá simplemente porque nunca se ha visto algo ni remotamente semejante a lo que nuestro Dios nos está preparando. ¡Qué maravilloso será ser sorprendido así por Dios! Mi expectativa del cielo será tremendamente superada.
En fin, son solo reflexiones, si tienes algún comentario para continuar al conversación siempre es bien recibido.
En el Cielo dicen Aleluya, porque en la Tierra han dicho Amén.
San Agustín
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